Venezuela llena de Gracia

Nuestro país es totalmente mariano; y basta con observar a la multitud que este lunes se congrega en Barquisimeto para comprobarlo.

De todo el territorio nacional feligreses llegan al estado Lara a encontrarse con la Divina Pastora en la peregrinación más grande de Venezuela y la tercera en el mundo; solo es superada por la que se hace con la Virgen de Guadalupe (México) y la Virgen de Fátima (Portugal).

Esta es la celebración número 163 y en cada año se esconden historias de fe y anécdotas de esperanzas que logran arraigar cada día más está tradición.

La imagen de nuestra excelsa Madre se encuentra en la parroquia Santa Rosa y es trasladada a la Catedral de Barquisimeto; el recorrido tiene una distancia de 7,5 kilómetros.

En 1763 empezó la veneración pero no fue hasta el año 1812 cuando en el renombrado temblor se afianzó la fe; ya que por los movimientos telúricos la iglesia donde la imagen se encontraba se destruyó mientras que está permaneció totalmente intacta.

Además en 1856 llegó a Barquisimeto la epidemia de cólera que azotaba el país. Como el contagio y el número de fallecidos aumentaba cada día, el padre Yépez decidió enfrentarla, convocando el 14 de enero de ese mismo año a una rogativa en el sitio de Tierritas Blancas; a ese lugar llevaron la imagen de la Divina Pastora; a partir de ese día la epidemia comenzó a perder su intensidad y hubo menos víctimas.

“Virgen Santísima, Divina Pastora, en aras de la Justicia Divina, por el bien y salvación de este pueblo te ofrezco mi vida. Madre mía, Divina Pastora, por los dolores que experimentó tu divino corazón, cuando recibiste en tus brazos a tu Santísimo Hijo en la bajada de la Cruz, te suplico Madre Mía, que salves a este pueblo, ¡Que sea yo la última víctima del cólera” esa fue la plegaria que en su momento el padre Yépez elevó.

Hoy son muchas las oraciones que el pueblo eleva ¿Cuál es la tuya?
Cuéntanos tu experiencia y si estás en Barquisimeto compártela con todos los misioneros.