¡Una gran aventura con Cristo en el territorio indígena Yanomami!

Luis Alejandro Blanca Rondón

¡Una gran aventura con Cristo en el territorio indígena Yanomami!

Al llegar a la tierra de la Esmeralda-Amazonas y comenzar la navegación del rio Orinoco hacia  Mavaca  empecé el propósito que me había planteado antes de irme de misión, que era primero; Observar y con eso me di cuenta que DIOS me tenía grandes regalo en esa tierra, por todo lo majestuoso que deslumbraba mi visión, como todo humano sentí algo de temor por lo extenso de nuestro Orinoco y las horas de mi primera navegación, al llegar al destino me recibieron con mucha alegría y sentí desde ese momento que recibían al hijo esperado como una gran familia.

Al transcurrir el tiempo me fui incorporando en las actividades pastorales, ayudando en la salud y educación para el trabajo con los principales valores cristianos, visitábamos las comunidades para acompañarles en sus alegrías y necesidades mostrando así la humanización de Jesús, pude descubrir que DIOS está presente entre todos nosotros como dicen los Yanomami, Hesus: “Kamiyê Pëmakɫ Tiosi a Kua” Jesús: es DIOS entre nosotros. Siendo así, lo encontraba en todos lados y en especial en la naturaleza en el silencio donde pude aprender a escuchar profundamente a DIOS y a mí mismo.

Fueron tantas cosas buenas y algunas, poco agradables, que viví en esta gran aventura, las cuales confío que serán para mí, objeto de aprendizaje y así poder enseñarle a los demás sobre la vida y esta etnia indígena Yanomami.

Una anécdota muy especial fue un día en el estuve encargado de la entregar las llaves del colegio de todas las áreas; entregué las llaves de la cocina y a las cocineras se les partió y me sentí con mucha responsabilidad porque quedó la puerta de acceso principal para la cocina y si no resolvíamos los niños y maestros quedarían sin comida ese día.

Se inició las clases, la hora iba avanzando y empecé a trabajar en poder sacar la llave partida de la cerradura; lo intenté muchas veces y varias horas…

Se acercaban a la puerta algunos maestros preguntando «¿Luis tendremos comida hoy?  a lo cual le respondía con la ayuda de la providencia Sí».

Luego se acercó a mi el coordinador a sugerir lo que él había hecho en otra oportunidad con la antigua directora «Luis la solución es romper la cerradura; a lo cuál le respondí no, Guillermo estamos muy lejos de una ferretería pero de lo que si estamos muy cerca es del Auxilio de María».

Los dos presentes hicimos una súplica a María Auxiliadora para que todos pudieran comer ese día y al momento salió la llave partida y ese día comieron todos alegres (Yapuhitoprarou).